Autor: Braunz Courtney
La llamada “Guerra contra las Drogas” dio lugar a un enorme aumento en el número de procesos judiciales y en la población carcelaria. Se centró principalmente en personas que vendían drogas a pequeña escala, quienes con frecuencia eran hombres jóvenes negros de comunidades urbanas con bajos recursos. Como resultado, la población penitenciaria se duplicó debido al arresto tanto de vendedores como de consumidores de drogas.
Cada vez más personas fueron encarceladas por delitos no violentos relacionados con drogas; sin embargo, estas políticas no lograron disminuir el consumo de sustancias en Estados Unidos. La criminalización de las personas que usan drogas, los altos niveles de encarcelamiento y las políticas punitivas —incluidas las sentencias obligatorias, la pena de muerte y los centros de detención para personas usuarias de drogas— representan algunas de las consecuencias negativas no intencionadas de esta política de 50 años, afectando de manera desproporcionada a personas vulnerables, de bajos ingresos y socialmente excluidas, incluyendo minorías étnicas y mujeres. Como administradores de casos, podemos desempeñar un papel importante para abordar algunos de los daños causados por la Guerra contra las Drogas.
El primer paso para apoyar a las personas que usan sustancias es reconocer que ellas son expertas en sus propias experiencias de vida como personas que usan drogas (PWUD, por sus siglas en inglés). Desde este enfoque, basado en la humildad cultural, podemos comenzar a comprender mejor las metas, preferencias y necesidades de nuestros clientes relacionadas con el consumo de sustancias y el VIH.
La información que puede recopilarse durante la evaluación incluye:
- Historial de consumo de sustancias, para identificar la razón o el fundamento del consumo y comprender qué lo originó inicialmente.
- Percepción del cliente sobre la gravedad de su consumo, tanto en el pasado como en la actualidad.
- Beneficios que percibe del consumo, incluyendo aquellos relacionados con la mente, el cuerpo y el bienestar emocional.
- Objetivos personales relacionados con el consumo de sustancias, para ayudar a acompañar al cliente hacia donde desea llegar.
- Desafíos que ha experimentado como consecuencia del consumo.
- Lecciones aprendidas a lo largo de su historia de consumo y cómo estas pueden aplicarse en futuras decisiones relacionadas con el uso continuo o con su plan individualizado de recuperación.
- Qué significa para la persona el concepto de recuperación.
- Cómo el consumo de sustancias afecta, dificulta o favorece otros determinantes sociales de la salud, como la vivienda, el empleo, la salud mental, la salud física y las relaciones sociales con familiares, amistades y otras personas cercanas.
- Cómo el consumo impacta, de manera positiva o negativa, a quienes le rodean y al entorno del que forma parte.
TRABAJAR CON Y/O EMPLEAR A PERSONAS QUE USAN DROGAS (PWUD)
En su organización es posible que tanto clientes como compañeros de trabajo tengan experiencia personal con el uso de sustancias. Contratar personas que usan drogas demuestra el compromiso del programa con la mejora de la salud y los derechos humanos de esta población.
Además, las personas empleadas que tienen experiencia con el consumo de sustancias pueden convertirse en excelentes modelos positivos para otras personas usuarias dentro del programa. Con frecuencia, son los mensajeros de salud pública más efectivos para llegar a otras personas que usan drogas. Asimismo, su contratación proporciona a las organizaciones acceso directo a conocimientos valiosos sobre las necesidades y prácticas de la población a la que sirven.
Contar con un empleo significativo, valorado y reconocido como una contribución importante a la sociedad fortalece la autoestima. Trabajar en un entorno estructurado permite desarrollar habilidades que pueden facilitar el acceso a futuras oportunidades laborales. Participar en proyectos comunitarios también incrementa el sentido de pertenencia y la contribución a la comunidad. Emplear y organizar a personas que usan drogas favorece además su participación cívica y su responsabilidad política, fortaleciendo tanto a la comunidad como a la organización.
EJEMPLOS / APLICACIONES PRÁCTICAS
ENLACES IMPORTANTES / RECURSOS
Referencias:
AUTOR
Braunz Courtney ha trabajado en el campo de la salud pública como especialista en reducción de daños durante casi 20 años. Actualmente es el Director Ejecutivo de HEPPAC, el principal programa integrado de intercambio de jeringas (SSP) de la región de la Bahía Este de San Francisco, que presta servicios en los condados de Alameda, Contra Costa y Solano.
El modelo integrado de atención médica de HEPPAC incluye programas móviles y fijos de intercambio de jeringas, así como centros comunitarios de acceso sin cita previa enfocados en cuatro áreas principales de prestación de servicios: tratamiento para el trastorno por uso de opioides (MOUD), prevención de sobredosis (OPEND), análisis de sustancias (drug checking), y servicios y suministros de reducción de daños.
Su experiencia se centra en el trabajo con personas que usan drogas (PWUD), personas sin vivienda, comunidades LGBTQIA+, jóvenes y personas recientemente liberadas o en proceso de reintegración. Su labor incluye la creación, implementación y promoción de programas culturalmente apropiados que ofrecen servicios tanto clínicos como no clínicos en todo el norte de California y el área de la Bahía Este, con especial énfasis en comunidades negras, indígenas y personas de color (BIPOC).
El objetivo del Sr. Courtney es garantizar que estos programas generen un impacto duradero en la salud pública de las comunidades BIPOC, mediante estrategias eficaces que promuevan una vida más saludable mientras combaten las desigualdades dentro del sistema de atención médica. Sus esfuerzos están orientados a ampliar el acceso a los servicios de prevención y atención para las poblaciones más desproporcionadamente afectadas.
