Autora: Carmen Foster
Las comunidades latinas en los Estados Unidos están experimentando un preocupante aumento en las infecciones por VIH, agravado por importantes barreras para el acceso a la atención médica, como el limitado apoyo social, el estatus migratorio, la pobreza, las barreras lingüísticas, la explotación y las dificultades para adaptarse a la cultura estadounidense. La discriminación basada en la raza, el nivel de ingresos y el estatus migratorio agrava aún más estas vulnerabilidades, dificultando el acceso a servicios esenciales de salud.
Al trabajar con personas latinas que además son indocumentadas, considere lo siguiente:
- Recursos disponibles: Comprenda a profundidad y manténgase bien informado sobre los recursos disponibles para la población latina, especialmente para quienes son indocumentados. Es fundamental dedicar tiempo a investigar y localizar recursos que respondan a las necesidades específicas de esta comunidad. Entre los recursos prioritarios se incluyen servicios legales para familias de bajos ingresos, asistencia para obtener documentos de identificación, acceso a seguros médicos y apoyo económico.
- Competencia cultural y lingüística: Atienda a las personas donde se encuentran, especialmente en lo relacionado con el idioma. Las barreras lingüísticas pueden dificultar significativamente la comunicación y el acceso a servicios esenciales. Para abordar esta situación, es fundamental fortalecer la contratación de personas provenientes de la comunidad a la que se brinda atención. Esto significa incorporar personal que no solo hable español, sino que también conozca las particularidades culturales de la comunidad. Este enfoque debe aplicarse no solo al personal de gestión de casos, sino también al personal médico. Asimismo, es importante identificar dentro de su organización a las personas que estén mejor preparadas para trabajar eficazmente con esta población.
- Materiales educativos: Proporcione materiales educativos en español relacionados específicamente con la atención del VIH, incluyendo temas como la adherencia al tratamiento, la carga viral indetectable y otros aspectos del manejo del VIH. Garantizar que esta información esté disponible en español es esencial para superar las barreras del idioma y brindar a las personas latinas el conocimiento necesario, no solo para mantenerse informadas, sino también para mantenerse vinculadas a la atención médica. Desarrollar o adaptar estos materiales constituye un paso fundamental para atender eficazmente a esta comunidad.
- Reconocer la diversidad cultural: No existe un enfoque único para trabajar con personas latinas o hispanas en los Estados Unidos. Estos grupos incluyen personas provenientes de diversos países y regiones, como Cuba, México, Puerto Rico, Sudamérica, Centroamérica y otras regiones hispanohablantes. Reconocer esta diversidad es esencial para adaptar su intervención a cada persona que solicita servicios. La población latina no es un grupo homogéneo; existen diferencias importantes en estilos de vida, creencias sobre la salud y prácticas culturales. Valorar y respetar estas diferencias es fundamental para brindar una atención eficaz y culturalmente receptiva.
- Limitaciones económicas: La población latina continúa viéndose afectada de manera desproporcionada por la pobreza. Para muchas personas latinas, la falta de un estatus migratorio regular limita sus oportunidades económicas, colocándolas con frecuencia en condiciones de bajos ingresos, lo que incrementa significativamente las barreras para acceder a la atención médica. Los recursos económicos limitados influyen en la distancia a la que viven de clínicas accesibles y restringen las opciones de transporte, ya que muchas personas no pueden costear un vehículo o dependen del transporte público. Además, sus limitaciones financieras dificultan asistir regularmente a citas médicas sin poner en riesgo su empleo, el cual es esencial para su estabilidad económica.
EJEMPLOS / APLICACIONES PRÁCTICAS
Es fundamental evaluar los procesos y sistemas existentes en su organización y determinar cómo adaptarlos para brindar una mejor atención a las personas latinas indocumentadas. Debe adoptarse un enfoque integral que considere a la persona en su totalidad. Esto con frecuencia implica ofrecer múltiples servicios en un mismo lugar o acercar los servicios directamente a la persona, en lugar de exigirle que visite distintos lugares, incluso dentro de la misma organización. Este enfoque puede mejorar significativamente los resultados para las personas atendidas. La clave del éxito radica en integrar eficazmente todos los servicios identificados y realizar las adaptaciones necesarias para responder a las necesidades particulares de esta población.
Referencias
- 15 Facts About Latino Well-Being (UCLA)
- Systematic Review of Social Determinants of Health Associated With HIV Testing Among Hispanic/Latino Gay, Bisexual, and Other Men Who Have Sex With Men in the United States (PubMed)
- Cultural Insights: Communicating with Hispanics/Latinos (CDC)
- Barriers to Antiretroviral Therapy Adherence Among HIV-Positive Hispanic and Latino Men Who Have Sex With Men — United States, 2015–2019 (MMWR, CDC)
- The Invisible U.S. Hispanic/Latino HIV Crisis: Addressing Gaps in the National Response (NIH/PMC)
AUTORA
Carmen Foster, una dedicada defensora de la comunidad latina LGBTQIA+, se desempeña como Gerente de la Clínica TRUCHA, el departamento de servicios de VIH de La Clínica de La Raza. Nacida en Guatemala, Carmen emigró a los Estados Unidos a los 14 años, llevando consigo un firme compromiso con el servicio a las comunidades históricamente marginadas.
Su trayectoria en la defensa y atención del VIH comenzó en 2003 en el condado de Orange, California, donde inició como voluntaria en la AIDS Services Foundation, actualmente conocida como Radiant Health Centers. Su pasión y dedicación la llevaron a integrarse al equipo de VIH como administradora de casos y consejera en pruebas de VIH. Asimismo, desempeñó un papel fundamental en la organización de un campamento familiar para niñas, niños y familias afectadas por el VIH.
Carmen ha formado parte del Consejo de Planificación del VIH del Condado de Alameda, es miembro del Community Advisory Board (CAB) del UCSF CAPS y del East Bay Getting to Zero Steering Committee. Además, aporta su experiencia como integrante de la Junta Asesora del Programa de Trabajadores Comunitarios de Salud (CHW) del Diablo Valley College.
